Tanto tiempo intentando olvidarte y no lo he conseguido. Pero al parecer tú sí que has podido.
Supongo que nunca te importé tanto como pensaba. Supongo que todo lo que pasó para ti solamente fue un juego sin importancia, sin tener en cuenta hasta donde podía llegar, o lo que yo podía llegar a sentir. Supongo que ahora debo dejarte ir.
Sin embargo, no puedo odiarte, te quise demasiado. Por otro lado, no pienses ni por un segundo que volveré a correr hacia a ti; fuiste tú quien me dejaste ir.
Me gustaría decir que seremos buenos amigos, pero no lo creo. Después de tanto tiempo y tanto vivido, me he sentido demasiado utilizada como para poder perdonarte de corazón. Eso no quita que estaré encantada si alguna vez nos volvemos a encontrar, y así poder rememorar los buenos momentos, pero no creas que voy a olvidar tan fácilmente como jugaste conmigo. Para mi fue una etapa muy importante en mi vida con un final no demasiado agradable, de la que nunca llegaré a saber si algo de lo que vivimos fue real.
Supongo que este tipo de desenlaces amorosos son más comunes de lo yo que pensaba, pero nunca son bien recibidos. Sólo espero encontrar algún día a alguien que me mire con los ojos con los que yo te miraba, que me cuide como tú no quisiste hacer. Lo único que sé, es que esto es como un ciclo. Al fin y al cabo hemos llegado al mismo punto donde empezamos, al de ser prácticamente dos desconocidos que por el contrario, ahora se conocen demasiado bien. Pero este es mi momento de volver a empezar.
Espero que a partir de ahora seas feliz con ella y, sobre todo, que te de lo que yo no te supe dar. Espero que asientas la cabeza y que no le hagas daño. Te deseo lo mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario