jueves, 1 de octubre de 2015

Porque nadie es perfecto

Desde pequeños nos acostumbramos a concentrarnos en los defectos, en lo que no es correcto y en lo que nos parece mal. Nos han enseñado a pensar así desde que íbamos a la escuela, incluso en nuestros hogares, donde nos hacían ver con mayor frecuencia lo que estaba mal, en vez de felicitarnos por lo que habíamos hecho bien. Es por eso, por lo que hemos crecido buscando los defectos de los demás pasando, a veces, por alto sus virtudes. 

Mucha gente trata de triunfar en sus vidas sea como sea, aunque ello implique aprovecharse de los errores o caídas de los de su alrededor. Sin embargo, creo que ésto no es correcto. Pienso que tanto con los errores como con las virtudes, nuestras y de los demás podemos aprender gran cantidad de cosas, sobre todo si trabajamos en grupo. Y es algo que nos ayudaría a triunfar en nuestra vida tanto de estudiante, como en la laboral e incluso en la personal. Pero por desgracia, en la actualidad, no se practica tan habitualmente como se debería.



Al fin y al cabo, los errores errores son, todos los tenemos y podemos aprender de ellos